Cuando en 1789 mi antepasado Jean-Bernard llegó a Nay y fundó en 1795 la firma Daban, no podía imaginar que casi 200 años más tarde, su nieto de la 5° generación se convertiría en el único y auténtico fabricante de cencerros desde Collioure a Hendaya.
Las esquilas se fabrican en nuestro taller a partir de chapas soldadas en hornos en vaso cerrado, moldeadas y terminadas a mano con paciencia, conocimiento y amor por el trabajo bien hecho, por un equipo de obreros muy escogidos.
Los cencerros, esos «instrumentos musicales» del ganado en la montaña que permiten que el hombre ya no se sienta solo, que los animales no se dispersen, que no sean víctimas de las víboras y resulte más fácil localizarlos en medio de la niebla cuando sus propietarios se acercan a verlos.